La aparicion de lo que en su momento se llamaron "Nuevas Tecnologias" en las ultimas decadas delsiglo XX ha sido la causa de la llamada “Revolución Digital”, revolución que, a diferencia de otras anteriores, ha conseguido que los cambios y las transformaciones
derivados de lo que hoy se llaman “Tecnologías de la Información y las Comunicaciones” (TIC), se hayan
producido muy rápidamente en todos los ámbitos de la sociedad. Efectivamente, las TIC y en especial Internet se desarrollan y se incorporan a la vida de los ciudadanos a una velocidad
vertiginosa. Los efectos que Internet y sus múltiples aplicaciones tienen en la vida de los ciudadanos, de
las empresas, de las instituciones y de los gobiernos se han manifestado en menos de una década. Por otra parte,
si miramos a nuestro alrededor, se observan muchos
cambios en la forma de comunicarse, de organizarse, incluso
de trabajar o de divertirse. Se ha configurado una
nueva sociedad, la nueva “Sociedad de la Información”
(SI) también denominada, si damos un paso más, “Sociedad
del Conocimiento”, que se caracteriza por la posibilidad
de acceder a volúmenes ingentes de información y
de conectarse con otros colectivos o ciudadanos fuera de
los limites del espacio y del tiempo.
Ante esta situación, cabe plantearse cuál ha sido el efecto
de las “Nuevas Tecnologías” en la educación. A simple
vista, parece que el impacto producido ha sido menor que
en otros ámbitos y que, en esta ocasión, la educación no
ha cumplido con su tradicional papel de palanca de cambio.
Sin embargo, una reflexión más profunda plantea
que lo que hay es un gran retraso debido a las implicaciones
de los cambios en la educación, que suponen no
solo invertir en equipamiento y en formación sino en un
cambio de actitud o de mentalidad, y este proceso lleva
su tiempo.
Además, hay muchas otras razones que explican la lentitud
en el proceso de incorporación de las TIC a la educación,
como la carencia de recursos financieros, el insuficiente apoyo institucional o la dificultad de adaptación
por parte de los docentes. Aunque, en realidad, lo mas
determinante para que se produzca el cambio es tener
claro que las TIC en la educación suponen una vía para
mejorar la calidad de la enseñanza y un camino para dar
respuesta a las nuevas exigencias que plantea la SI. Incorporar
las TIC a la educación no solo es un desafío,
sino que se convierte, hoy, en una necesidad para que los
jóvenes puedan desenvolverse sin problemas dentro de
la nueva sociedad.
Algunos autores, como Seymour Papert o David Cavallo,
consideran que las TIC son no solo una oportunidad sino
también la excusa perfecta para introducir en la educación
nuevos elementos que realicen una transformación
profunda de la práctica educativa. Hay que preguntarse si
las TIC son las causantes del necesario cambio educativo
o son solo una vía que puede facilitar un cambio ya anunciado
y sentido por la comunidad educativa. Un cambio
hacia una educación que se oriente a ensenar lo útil para
la vida y para el desarrollo de la personalidad teniendo en
cuenta las peculiaridades de cada individuo.
Surgen gran numero de interrogantes, como por ejemplo
si las TIC se están incorporando en los centros escolares
de nuestro país únicamente desde un punto de vista tecnológico
o también desde una perspectiva pedagógica y
en que medida, o si existe algún tipo de valoración de
la eficacia de las TIC para la mejora de la calidad de la
enseñanza. Estas y muchas otras cuestiones piden una reflexión profunda para conocer donde nos encontramos y
hacia dónde vamos.
Desde una visión positiva de las potencialidades de Internet
y del resto de las aplicaciones, como herramientas
de cambio de la práctica educativa, este estudio, en la
medida de lo posible, quiere ayudar a entender que la incorporación
de las tecnologías a la educación depende de
muchos factores, entre los que resultan esenciales la formación
y la actitud de los docentes, así como la voluntad
de la comunidad educativa de perseguir una educación
más flexible e integradora, más cercana al mundo exterior
y más centrada en las individualidades del alumno.
También se parte de la convicción de que la integración
de las TIC en este ámbito no es fácil y exige una entrada
progresiva, acorde con los numerosos cambios que se
tienen que realizar.
Por último, se quiere transmitir que la correcta aplicación
de las TIC en la educación puede compatibilizarse
con algunos de los viejos patrones y debe tratar de evitar
situaciones que desemboquen en analfabetizacion tecnológica
o exclusión social.
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